07 octubre 2008

Homo Philantros


Había una vez un niño que quería ser rico. Bueno, en realidad el quería vivir bien, ya que en la Escocia del siglo XIX cuando tu padre ha perdido su trabajo al implementar los telares alimentados por vapor (sí, hubo un tiempo en que todo lo que fuera a vapor era una genialidad aparte de una modernidad que te cagas. Mas o menos lo mismo que todo lo que fuera radiactivo en los años '30 del siglo XX) no es que la cosa estuviera para muchas zarandajas.
Zarandaja: Dolichos lablab. Un tipo de judía que crece en África y parte de Sudamerica. Termino empleado para referirse a cosas de poco valor.
De modo que ni corto ni perezoso (si bien es un uso habitual de la retorica, realmente no creo que lo hiciera alegremente, pero la hueva no da de comer) Will Carnegie emigró con su familia a los USA, la tierra de las oportunidades. Y quieras que no, para el joven Andrew el sueño americano se cumplió. Tras ser recadero, mozo de bobina (que cambiaba los carretes de hilo en una fabrica textil), fogonero en el ferrocarril y telegrafista le llego la gran oportunidad cuando fue secretario del presidente de la Pennsylvania Railroad Company. Allí aprendió los entresijos de las finanzas y cómo el trabajo duro y el carisma pueden abrir muchas puertas. Eran tiempos en los que trabajando duro se podían amasar grandes fortunas. Hoy en día trabajando duro puedes, ¿qué se yo?, comprarte una casa. De modo que Carnegie empezo a ahorrar unos duros por aquí e invertirlos por allá centrándose primero en los ferrocarriles y luego diversificando a servicios relacionados como las infraestructuras telegráficas y la industria del acero. Y ahí fue donde dio la campanada. En poco mas de 30 años se retiro a vivir de las rentas y se convirtió en el filántropo que todos conocemos.
¡Me propongo mantener un sueldo no mayor de 50.000 $ al año! ¡Aparte de esto necesito cada ganancia, sin hacer ningún esfuerzo por incrementar mi fortuna, para gastar el superávit de cada año para causas nobles! Dejemos a un lado los negocios para siempre, excepto para los demás. Vayámonos a Oxford y obtener una educación concienzuda, adquiriendo el conocimiento de un hombre de letras. Me imagino que esto me llevará tres años de duro trabajo. Debo prestar especial atención al hablar en público. Podríamos ir a Londres y podría comprar todas las acciones de un periódico o rotativo y hacer que tratara temas de interés público, especialmente las relacionadas con la educación y la mejora de las clases pobres. ¡El hombre debe tener un ídolo y amasar fortunas es una de las peores especies de idolatría! ¡Ningún ídolo es más envilecedor que la adoración al dinero! Al enfrentarme a un problema suelo esforzarme demasiado, por lo que debo tener cuidado de elegir el estilo de vida que sea más elevado en ese sentido. Si sigo preocupándome tanto por mis negocios y pasando la mayor parte del tiempo pensando única y exclusivamente a cómo encontrar la manera de hacer dinero, me degradarán más allá de perder toda esperanza en recuperarme para siempre. ¡Dejaré los negocios a los treinta y cinco años, pero durante los dos años siguientes deseo pasar las tardes recibiendo clases y leyendo concienzudamente!
Estableció becas, financio hospitales, abrió bibliotecas públicas e incluso compro las Filipinas. Bueno, en realidad no. Lo que hizo fue ofrecer 20 millones de dolares a los filipinos para que compraran Filipinas a España en lugar de los USA y de esa manera ser independientes en lugar de una colonia. Carnegie sostenía que la vida de un acaudalado empresario debía comprender dos partes. La primera parte era la reunión y acumulación de riqueza. La segunda parte era para la subsiguiente distribución de esa riqueza para causas nobles.
Lastima que la gente solo le conozca de oídas por el Carnegie Hall, el auditorio de conciertos.

La Frase de Hoy: Uno se alegra de resultar útil. Andrew (NDR-113) Martin, hombre bicentenario.
Para el que no lo Sepa: Carnegie ha sido tomado como base para muchos personajes. De hecho hasta creo que el Andrew de Assimov esta basado en él, ya que empezó haciendo obras de arte para regalar y acabó donando sus investigaciones a la humanidad. También tenemos, como dije, al Tío gilito y John Hammond tiene un inquietante parecido con Carnegie ¿Coincidencia? Ni de blas.




¡Tengo mas dinero que tu!

1 comentario:

Amatista dijo...

He de reconocer que en la vida lo había oído mencionar.... pero mira.... un hombre que tuvo sus logros... ya le haremos sombra...:P