18 septiembre 2009

Buques Fantasmas



Hay dos cosas que responden al nombre de barco o buque fantasma. Por un lado tenemos a casos parecidos al del Holandes Errante, en el que encontramos un barco tripulado por espectros. Este caso se puede llamar tambien barco embrujado o maldito. No son pocos los reportes de embarcaciones del siglo XVIII avistadas en la bruma o intuidas al ocaso en lugares como el Cabo de Hornos o el de Buena Esperanza.
Sin embargo, al igual que a un pueblo desierto se le llama pueblo fantasma, tambien ocurre asi con los barcos. El caso mas famoso de buque fantasma es el del Mary Celeste.
Era un bergantin de 31 m de eslora y 282 toneladas bautizado originalmente como Amazon en su Nueva Escocia natal. Construido en 1861, tuvo la mala suerte de quedar varado durante una tormeta. Fue recuperado, reparado y vendido bajo el nombre de Mary Celeste.

El 5 de noviembre de 1872 zarpó, con el capitán Benjamín S. Briggs al mando, desde el puerto de Nueva York. La tripulación consistía en siete hombres, además de la mujer y la hija de dos años del capitán. Transportaban 1.701 barriles de alcohol industrial hasta Génova, Italia.
Un mes después, exactamente el 5 de diciembre, hacia las tres de la tarde, la tripulación del Dei Gratia, un barco que navegaba desde Nueva York hasta Gibraltar, avistó el bergantín cerca de las Azores. El capitán de este barco, David Reed Morehouse, conocía a Briggs, por lo que, cuando estuvieron los dos barcos lo suficientemente cerca y leyó el nombre, Morehouse se temió lo peor, ya que de inmediato se dio cuenta de que no había nadie en cubierta. El capitán mandó a algunos de sus hombres al Mary Celeste, para registrarlo y ayudar en lo posible. Al llegar al barco, no encontraron a ninguno de los tripulantes ni a la familia Briggs. La ropa de unos y otros estaba ordenada en sus respectivos cajones; no encontraron el bote salvavidas, el sextante, el cronómetro ni la bitácora. El diario de navegación se encontraba en el cuarto del capitán; la última anotación era del día 24 de noviembre, pero no señalaba nada relevante. Según el diario, el tiempo había estado revuelto, pero ninguna otra circunstancia de gravedad.
Después de esta inspección, la tripulación del Dei Gratia decidió llevar el bergantín hasta Gibraltar, para allí examinarlo mejor y encontrar una respuesta al misterio. Al llegar a puerto, sometieron al capitán Morehouse a diversos interrogatorios, ya que incluso se especuló que podía haberse puesto de acuerdo con Briggs para simular su desaparición y obtener algún beneficio de las aseguradoras. Al no descubrirse nada significativo, Morehouse, libre de sospechas, recibió una recompensa de alrededor de 8.000 libras esterlinas por el rescate del bajel.
Como siempre, esto no hubiera pasado de ser una curiosidad si no fuera porque el famoso novelista Arthur Conan Doyle escribio un relato introduciendo elementos fantasticos en la historia. Desde ese momento los datos reales se empezaron a mezclar con la ficcion y, como en el caso de Rudolph Fenz, la gente se creyo el cuento.
No es cierto que se encontrara una olla todavia caliente, ni el cigarro aun encendido en el cenicero. La teoria mas probable es que se detectara una fuga en las barricas de alcohol y el capitan, temiendo una intoxicacion, ordenara evacuar el barco en el bote salvavidas hasta que la concentracion disminuyera. Un fortuito golpe de viento podria haber roto el cabo dejando el bote a la deriva y sin medios de alcanzar el velero.

Un caso que me resultó mas interesante es el del UB-65 un submarino aleman de la primera guerra mundial cuya historia cuenta asi el Gran Libro de lo Asombroso e Inaudito de la Reader's Digest.


El U-65 era un submarino alemán de la Primera Guerra Mundial, cuya extraña historia se inicia antes de abandonar los astilleros de Brujas, Bélgica.
Una viga destinada a la eslora de la cubierta mató a un obrero convirtiéndose en la primera víctima de una cadena de extrañas muertes ocurridas en torno a este submarino. Durante las pruebas iniciales de navegación tres tripulantes murieron asfixiados al llenarse de gases la sala de máquinas.

En pruebas posteriores efectuadas junto a una flotilla de submarinos gemelos, las cuales se iniciaron sin problemas, el capitán ordenó la primera inmersión del UB-65. El mar estaba en calma y había una brisa suave. Antes de sumergirse, el capitán ordenó a un marinero ir a proa a realizar una inspección de las escotillas, esta era una inspección de rutina, pero en vez de efectuar la inspección, inexplicablemente el marinero saltó por la borda siendo atrapado por el remolino del submarino.

Una vez iniciada la inmersión, el capitán ordenó estabilizar la nave a los diez metros de profundidad, extrañamente continuó descendiendo hasta chocar con el fondo del mar, quedando inmóvil. Cerca de doce horas permaneció en esta situación en el fondo del mar, y filtrándose el agua. Nuevamente comenzó a llenarse de gases, pero en ese momento, tan extrañamente como se había hundido, comenzó a moverse y ascendió a la superficie.

Despues de estos extraños sucesos fue enviado a los astilleros para ser revisado en seco. A los pocos días fue declarado apto para el servicio, siendo aprovisionado y armado. Cuando se efectuaba esta maniobra la cabeza de uno de los torpedos estalló, matando al segundo teniente y ocho marineros.

Fue remolcado al dique pero en esos momentos un marinero aseguró haber visto al segundo teniente, muerto en la explosión, de pie en la proa y con los brazos cruzados. Al ser reparado, y antes de iniciar la navegación, otro marinero que deserto aseguró que él también había visto al segundo teniente en el mismo sitio.

Se le ordenó al capitán del UB-65 zarpar con rumbo al estrecho de Dover, durante todo el trayecto varios tripulantes aseguraron ver al oficial muerto. Uno de los testigos fue el oficial de servicio, quien aseguró haber visto su fantasma y cómo éste se desvanecía.

Al regresar a la base, ésta se encontraba bajo un fuerte ataque aéreo, lo cual no afectó a la tripulación ya que lo único que deseaban era abandonar la nave.

En los momentos que el capitán bajaba la pasarela, fue muerto al ser alcanzado por la metralla.
Todas estas muertes, que habían sido acalladas por la marina, motivaron que los altos mandos de la marina imperial, para tranquilidad de los marineros, tomara la decisión de ordenar a un sacerdote que exorcizara el submarino.
Pero al parecer no dio resultado, porque en la siguiente misión del UB-65 un tripulante se suicidó, un artillero se volvió loco y el primer maquinista se quebró una pierna.

El 10 de julio de 1918 el L-2, submarino norteamericano, divisó un submarino alemán navegando a la deriva frente a las costas de Irlanda. El capitán del L-2 ordenó maniobrar para atacarlo. Al mirar por el periscopio notó una extraña figura que permanecía de pie, en la proa de la nave, con los brazos cruzados. A los pocos segundos una enorme explosión destrozó al UB-65. El L-2 no habia tenido tiempo de disparar aún.
  • La Frase de Hoy:¿Le tienes miedo al oscuro abismo? Yo os ofrezco una escapatoria, Davy Jones.
  • Para el que no lo Sepa: La Ley del Mar, que indica costumbres marineras tales como que el capitán deba abandonar el barco en ultimo lugar y que las mujeres y los niños deben ser evacuados primero, en realidad se creo como protocolo para regular el canibalismo en alta mar como medio de supervivencia tras un naufragio.



Siento frio, siento gente, sientocinco y cientoveinte!!

3 comentarios:

Amatista dijo...

Mola mola ^^ Me gusta!! A ver si haces mas de este tipo en plan misterios, leyendas, barcos fantasmas y demás.

No hay teorías sobre lo que pudo ocurrir en el Mary Celeste?

Logabe dijo...

Me ha gustado, aunque como Amatista, tengo curiosidad por el Mary Celeste, y preguntándome si la leyenda del Holandés Errante es tal y como lo pintan en la película.

Erynus D'Alecto Graeme dijo...

Del holandes errante ya hable en una entrada anterior. Hela aqui.
En cuanto al Mary Celeste, la que pongo es la teoria mas probable. Entre las improbables se encuentran abduciones extraterrestres, un motin en el que la tripulacion asesinaria a los Briggs y luego huirian en el bote salvavidas, o una tromba marina que succionara a los tripulantes (aunque en este caso todos tendrian que haber estado a la vez en cubierta y llevar encima el sextante, la bitacora y demas).