17 julio 2014

Babingtonazo

Fiel y muy amado,
 De acuerdo con el celo y cariño en todo lo que he conocido de vos hacia la causa común de su religión y la mía, habiéndole tenido siempre en estima como miembro digno y principal, hábil tanto en uno como el otro: No es ningún consuelo para mí entender su estado como he hecho con su ultima carta, y busco los medios para renovar mi inteligencia con vos, pues el dolor que he sentido durante todo este tiempo ha pasado a ser sin igual. Os ruego, pues, desde ahora y en adelante, me escribáis tan a menudo como os sea posible acerca de cualquier ocurrencia que juzguéis sabiamente de importancia para el bien de mis asuntos, las cuales no dejare de corresponder con todo el cuidado y la diligencia que me fuere posible.

Por diversas e importantes razones (que llevaría mucho tiempo explicar) no puedo sino alabar y elogiar su deseo común de impedir a tiempo los designios de nuestros enemigos para extirpar nuestra religión de estos dominios y la ruina de todos nosotros. Pues durante mucho tiempo he mostrado a otros príncipes católicos -y la experiencia lo avala- que cuanto mas demoremos tomar cartas en el asunto mayor sera la posibilidad y ventaja de dichos enemigos de prevalecer contra dichos príncipes (como ya se ha hecho contra el Rey de España) y entretanto los católicos aquí, permaneciendo expuestos a todo tipo de persecución y crueldad, reducen diariamente su numero, fuerza, medios y poder. De modo que, si un remedio no es provisto rápidamente, temo que no un poco, sino para siempre se vuelvan incapaces de alzarse de nuevo y recibir cualquier ayuda aun cuando esta se le ofreciera. Por mi parte, os ruego que asegureis a nuestros principales amigos, aunque no había en esta causa ningún interés particular (cualquiera que pudiera tener se vuelve irrelevante en relación con el bien publico de este Estado) estaré siempre dispuesta a emplear en ella mi vida y todo lo que tengo o alguna vez pueda ver en este mundo.

Ahora, para basar sustancialmente esta empresa y llevarla a buen término primero debemos examinar detenidamente:
¿Qué fuerzas, tanto a pie como a caballo, podéis alzar entre todos y qué capitanes nombrareis para cada comarca, caso de que no se halle un comandante en jefe?
¿En que ciudades, puertos y refugios podéis guardaros tanto en el norte, este y sur, para recibir refuerzos de los Países Bajos, España y Francia?
¿Que lugar estimáis mas apto y de mayor ventaja para congregar la fuerza principal de vuestras tropas: lo mismo si ya están reunidas y por que ruta podrían avanzar?

Habiendo dejado claros estos puntos entre los vuestros (quienes serán los principales actores, y tan pocos en numero como podáis) con la mayor resolución, mi consejo es que indiquéis lo mismo con toda diligencia a Bernardino de Mendoza, embajador legado del Rey de España en Francia, quien (además de la experiencia que tiene en temas de estado por su parte) puedo aseguraros que estaréis mas que dispuesto de emplear. No tardare en escribirle acerca del tema con todas las recomendaciones que se me puedan ocurrir; así como a cualquier otro que sea necesario. Pero deberéis hacer la elección, para manejar este asunto con el susodicho Mendoza y otros fuera del reino, de algún fiel y muy secreto personaje, en quien tan solo vos confiéis, con el fin de que las cosas sean mas secretas, cosa que os recomiendo por encima de todo lo demás.

Si vuestro mensajero os trae nuevas de promesa segura y seguro suficiente del socorro que precisáis, entonces a continuación (mas nunca antes, pues podría ser en vano) tomad diligentemente la orden de que todos vuestros partidarios hagan (tan secretamente como puedan) provisión de armadura, caballos frescos y dinero en efectivo, con el cometido de prepararse para la marcha tan pronto como se les comunique por sus jefes y capitanes en cada comarca.

Y para sazonar mejor (reservando para los capitanes el conocimiento del motivo de esta empresa) seria suficiente, para empezar, decirle a los demás que tales preparativos no son mas que para fortificaros vos mismo, en caso de necesidad, contra los Puritanos en el reino : el principal de los cuales, con sus mayores fuerzas en Países Bajos, habiendo (como ya habríais dejado caer) determinado la ruina y la desgracia en su retorno a casa, para todos los Católicos, y usurpar la Corona; no solo a mi y al resto de legítimos pretendientes, sino a su propia y actual Reina, si no se aviene a su completo mandato. El mismo pretexto servirá para dar voz y establecer entre todos vosotros una asociación e imagen general, de que unicamente lo habeis hecho para vuestra sola protección y seguridad, tanto en vuestra religión, vidas, tierras y bienes, contra la opresión e intentos de dichos Puritanos, sin dejar nunca por escrito nada contra la Reina, mas mostrándoos siempre dispuestos a socorrerla a Ella y a sus legítimos herederos, sin nombrarme a mi.
Habiendo sido entonces preparados los asuntos y las fuerzas dispuestas tanto fuera como dentro del Reino, entonces sera tiempo de que los seis caballeros se pongan a trabajar; dandoseles la orden de que, al cumplimiento de sus planes, pueda ser yo trasladada inmediatamente fuera de este lugar, y de que sean desplegadas al mismo tiempo todas vuestras fuerzas para reunirse conmigo a la espera de la ayuda extranjera, que para entonces se ha de acelerar con la mayor diligencia.

Ahora, dado que no se puede fijar día para la finalizacion de los planes de dichos caballeros, con el fin de que otros estén listos para sacarme de aquí, sugeriría que dichos caballeros llevaran siempre con ellos (o al menos en la Corte) una cuadrilla de cuatro hombres, equipados con buenos y rápidos caballos, para- tan pronto como los planes estén por llevarse a cabo- venir con toda la diligencia a advertir a aquellos responsables de mi transporte; con el fin de que se encuentren en el lugar de mi residencia, antes de que mis captores tengan atisbo de dichos planes, o al menos antes de que puedan fortificarse en la casa o llevarme fuera de ella. Seria necesario mandar dos o tres de dichos mensajeros por distintas vías, con el fin de que, si uno es detenido, los otros puedan llegar a su destino; y al mismo tiempo seria necesario que trazaran rutas que eludieran los caminos principales.

Este es el trazado que encuentro mejor para nuestra empresa, y el sentido en el que deberiais conducirlo para nuestra común seguridad. Causar agitacion antes de asegurarse suficientes fuerzas extranjeras, no haría mas que poneros en peligro de correr la misma fortuna infame que ha ocurrido otras veces en situaciones semejantes. Y llevarme lejos de este lugar antes de asegurarme de acabar rodeada por un buen ejercito, o alguna muy buena fortaleza segura donde pueda quedarme para la reunión de vuestras tropas y la llegada del susodicho socorro extranjero, seria causa suficiente para que la Reina me capturara de nuevo y me encerrara en algún agujero del cual nunca volvería a escapar (si es que no tiene algo peor en mente) y perseguir con la mayor de las durezas a aquellos que me han ayudado- lo que me causaría mas dolor que cualquier desdicha que pudiera caer sobre mi. Y una vez mas me veo en la necesidad de advertiros, todo lo  seriamente que pueda, de observar y ser cautos y sumamente vigilantes, para sopesar y aseguraros de todo lo necesario para que esta empresa (con la ayuda de Dios) llegue a un final feliz: remitiendo al juicio de nuestros principales amigos en este lado, con quienes tendréis que tratar en adelante, para ordenar y concluir sobre la presente (que os servirá solo como presentación y propuesta) como mejor os pareciese: Y para vos en particular os encargo asegurar a los caballeros arriba mencionados todo lo que sea requisito para la completa ejecución de sus buenas voluntades.

Dejo a vuestro buen criterio decidir (en caso de que sus designios no arraiguen, como puede pasar) si continuareis o no con mi transporte y y la ejecución del resto de la empresa. Pero si el percance fuera tan grande que no vinierais junto a mi- estando en la Torre de Londres, u otra fortaleza con gran vigilancia, pero no obstante no dejéis, por amor de Dios, de continuar con el resto de la empresa; pues yo, en cualquier momento, moriré mas tranquila, sabiendo que vuestra entrega va mas allá de la servidumbre en la que os hayáis esclavizado.

Intentare que, al tiempo que los trabajos en este lado estén en marcha, los Católicos de Escocia se levanten y poner mi hijo en sus manos, con el objetivo de que ningún intento contra él de nuestros enemigos aquí tenga éxito. También tratare de que se prepare alguna agitacion en Irlanda, y de que empiece algún tiempo antes de que nada se haga aquí; con el fin de que se de la alarma en el lado opuesto a donde vendrá el golpe.

Vuestras razones para tener un jefe o figura central, a mi entender, son muy pertinentes; y por ello seria bueno hacerle llegar la propuesta secretamente al Earl de Arundel, o alguno de sus hermanos, y del mismo modo observar al joven Earl de Northumberland, si estuviera en libertad. De ultramar podríamos tener al Earl de Westmoreland, cuya casa y nombre podrían hacer mucho, como sabéis, en las tierras del norte: como podría Lord Paget, de buena disposicion en algunas comarcas de por aquí; ambos uno y otro serian traídos a casa en secreto: entre los que el principal ha desterrado y pudieran volver, una vez que la empresa este resuelta. Dicho Lord Paget esta ahora en España y puede tratar desde allí todo lo que, a través de su hermano Charles o directamente por si mismo, le encomendéis en lo tocante a este asunto.

Cuidad que ninguno de vuestros mensajeros, a quienes enviéis por el Reino, lleven consigo carta alguna encima; pero que sus despachos sean entregados bien delante o detrás de ellos, por cualquier otro. Tomad cuidado de espías y falsos hermanos que hay entre vosotros- especialmente de algunos sacerdotes, ya en manos de nuestros enemigos para descubriros; y seria sabio no conservar papel de ningún tipo acerca de vos que pudiera causar algún daño. Pues de tales errores solo puede salir condenación para todos los implicados, como ya ocurrió antes, contra aquellos de los que nada se podía probar de otra manera. Descubre tan poco como puedas de vuestro nombre e intenciones al embajador francés, ahora legado en Londres; pues aunque él es, como tengo entendido, un hombre muy honesto, de buena conciencia y religión, temo no obstante que su anfitrión, del lado de la Reina, tome un rumbo alejado de nuestros intereses; que le pondría en nuestra contra, si llegara a tener algún conocimiento particular al respecto.

Durante todo este tiempo he rogado ser cambiada y llevada de esta casa; y, por respuesta, solo se ha nombrado el Castillo de Dudley como destino. De modo que, en apariencia, en torno al final del verano seré llevada allí. Para entonces discurriré, tan pronto como llegue allí,  qué planes se podrían hacer para la tarea de mi escapada de allí. Si me quedo aquí, se ha de elegir uno de los tres medios para tal efecto.

El primero que en cierto día acordado, en mi cabalgada por los páramos entre aquí y Stafford (por donde pasa muy poca gente como ya sabéis), una cincuentena o sesenta hombres, bien pertrechados y armados, vengan a llevarme; les seria fácil, dado que mi captor lleva consigo normalmente solo entre 18 y 20 jinetes.

El segundo medio es venir a medianoche (o un poco antes) para prender fuego a los graneros y establos, que ya sabéis cercanos a la casa; y mientras los sirvientes de mis guardianes corran hacia el fuego, vuestra compañía (teniendo todos una marca para poder reconocerse entre ellos en la noche) podrían tomar la casa por sorpresa; donde espero, con los poco sirvientes que tengo conmigo, ser capaz de daros apoyo.

Y el tercero, siendo que algunos carros pasan normalmente por la mañana temprano, algunos carros podrían prepararse y con determinados conductores, que encontrándose cruzando la puerta principal pudieran volcar o derrumbarse, y allí aprovechar la oportunidad para llegar con vuestras fuerzas y haceros amo de la casa, y sacarme de aquí. Lo cual deberéis hacer rápido, antes de que cualquier cantidad de soldados (que acampan en lugares alejados, algunos a media e incluso a una milla completa de aquí) puedan llegar a prestar auxilio.

Cualquier preparativo que el asunto requiera, estoy, y estaré, siempre en deuda con vos, mientras viva, por vuestros sacrificios, y riesgos que corréis, para mi liberación; Y por cualquier medio que tenga, reconoceré, de cualquier modo, vuestros desvelos. He mandado hacer un alfabeto mas amplio para vos, que recibiréis.

Dios Todopoderoso os tenga bajo Su protección.
Vuestra mas segura amiga para siempre,
María R.

No falléis en quemar la presente prontamente.

Estaría encantada de conocer los nombres y posiciones de los seis caballeros que han de llevar a cabo los planes, pues así seria capaz, conociendo las partes, de daros algún otro consejo necesario en adelante, y de vez en cuando particularidades sobre como proceder, y tan pronto como podáis (por el mismo propósito) hasta que punto suscriben este proyecto.
 7 de Julio a 20 de Septiembre de 1586
Los jugadores:
Maria Estuardo, Reina de los Escoceses
Sir Francis Walsingham, Maestro espia de la corte de Isabel I de Inglaterra
Las piezas:
Blancas:
Anthony Babington, paje del Earl de Shrewsbury
John Ballard, sacerdote catolico
Thomas Salisbury
Chidiock Tichborne
Thomas Morgan
Charles Paget
Robert Barnewell
John Savage
Henry Donn
Edward Havington, Primer caballero misterioso
Charles Tilney, Segundo caballero misterioso
Edward Jones, Tercer caballero misterioso
John Charnock, Cuarto caballero misterioso
John Travers, Quinto caballero misterioso
Jerome Bellamy, Sexto caballero misterioso
Robert Gage

Negras:
Gilbert Gifford
Thomas Phelippes

El tablero:
Nacida en 1542, María Estuardo, heredó el trono a los 6 dias de edad, a la muerte de su padre Jacobo V de Escocia. Tras la ruptura del pacto nupcial entre Maria y Eduardo de Inglaterra por parte de la madre y regente de Maria, Maria de Guisa, la Estuardo es enviada a Francia, prometida con el Delfín Francisco (porsteriormente Francisco II de Francia) a la edad de 5 años.Cuando en 1560 Francisco II falleció por una infeccion de oido, la corona francesa paso al hermano de éste, Carlos IX en la figura de su madre, Catalina de Medicis, dada la minoria de edad de Carlos. Asi, Maria volvió a Escocia aún con el titulo de reina, pero solo de nombre. En su ausencia, la causa protestante habia ganado fuerza y el medio hermano de la reina, Jacobo, Conde de Moray, ejercia de monarca como si realmente lo fuera. María, lejos de reprimir a los protestantes y tomar las riendas del reino, mantuvo a Jacobo como uno de sus principales consejeros. En 1565 María se casa con un primo hermano suyo, Enrique Esturado, alias Lord Darnley, con quien tendria a su unico hijo, Jacobo IV de Escocia (y I de Inglaterra), el año siguientes. Lord Darnley es descrito por los cronistas como atolondrado, cobarde y pretencioso. De lo que hay pruebas mas que de sobra, es de que era tremendamente celoso, tanto asi, que asesinó al secretario privado de su esposa David Rizzio delante de ella. En otra ocasion atacó a la propia Maria, haciendola abortar de su primer embarazo. Pero esos pesares durarian poco, ya que en 1567 la casa de Lord Darnley explota y es encontrado estrangulado en el jardin (como solo puede pasar en las famosas explosiones estranguladoras escocesas). El principal sospechoso del asesinato fue otro Jacobo, en esta ocason Hepburn, conde de Bothwell, un aventurero y vividor. De cualquier forma, Bothwell y 800 de sus hombres raptaron a Maria en su viaje de vuelta desde Stirling, a donde habia ido a visitar a su hijo. Sea voluntariamente o no, Maria fue llevada al castillo de Dunbar y el 15 de Mayo se casaron. Esto enfureció a la nobleza, que se levanto en armas contra el matrimonio.
Tras una serie de escaramuzas capturaron a Maria y la forzaron a abdicar en la figura de su hijo.
Despues de un año de cautiverio, Maria consiguió escapar, levantar un ejercito y oponerse a los llamados nobles confederados. Derrotada, cruzó la frontera a inglaterra con la esperanza de que su prima Isable I le concediera asilo.
Isabel estaba al tanto de la ascendencia de María y de que, al ser descendiente de Enrique VII (Tudor) como ella, tendria solidos derechos de sucesion si a ella le pasara algo. Por tanto le ofrecio "asilo" en forma de mantenerla custodiada en diversos castillos a lo largo de los 18 años siguientes.


Poco o nada se sabe de los años mozos de Walsingham, Se sabe que surgio de una familia de abogados con algo de fortuna y conexiones, y se sabe que anduvo por Europa estudiando leyes. Pero el cómo y el por qué acabo de secretario privado de la reina despierta muchas incognitas. Lo que si se sabe es que posiblemente fuera el mejor en su trabajo. Un trabajo complicado desde que en 1570 el Papa Pio V promulgara la bula Regnans in Excelsis dando luz verde a los catolicos de todo el mundo para levantarse contra Isabel (y cualquier monarca protestante) y asesinarla. La propia Reina escribió una vez a un embajador Frances:
Hay ahora mismo mas de 200 hombres de todas las edades que, instigados por los Jesuitas, conspiran para matarme
Pero Walsingham siempre estaba al quite. Ya en 1571 habia desbaratado el llamado Complot Ridolfi, en el que Roberto Ridolfi, un importante banquero que utilizaba sus viajes a Bruselas, Roma y Madrid, para coordinar un golpe que implicaria a las naciones católicas para el derrocamiento de la Reina. Ridolfi ya habia sido una figura de importancia en un alzamiento anterior (la Rebelion del Norte en 1569), asi que Walsingham le apretó (lkiteralmente, fue torturado) y confesó el complot. Tras éste, en 1583, un nuevo complot, esta vez urdido por Francis Throckmorton, sobrino de la dama principal de la corte de Isabel. Se pretendia asesinar a la Reina mientras fuerzas militares, financiadas por España y el Papado, al mando de Enrique de Guisa, tomaban inglaterra. Throckmorton habia servido de correo entre Maria Estuardo y Bernardino de Mendoza, con lo que, tras la cantidad necesaria de tortura, confesó y fue condenado por traición. Walsingham siempre habia sospechado que Maria estaba involucrada en los complots, pero no tenia pruebas. Se asume que Walsingham habria avisado en varias ocasiones a la Reina de lo arriesgado de mantener con vida a Maria, pero Isabel no queria mandar a su prima a la muerte sin una razon de peso.

La partida:
En 1586, con Maria recien trasladada a Chartley Hall y prohibida toda correspondencia, el sacerdote John Ballard comenzo a urdir una conspiracion para, de nuevo, invadir Inglaterra con tropas catolicas y derrocar a Isabel poniendo a María en su lugar. Para hacerle llegar las cartas a Maria, empleó a Anthony Babington, que conocia a Maria de su anterior cautiverio en el castillo de Shrewsbury. Las cartas iban cifradas, y ese cifrado es lo que habia impedido a Walsingham relacionar a Maria con los complots previos. Walsingham habia ubicado a Gilber Gifford en el entorno de la Estuardo, haciendole trabajar como agente doble. Gifford se ganó rapidamente la confianza de Maria y la convenció de usar unos barriles vacios de cerveza para transportar las cartas que él mismo llevaria. Pero antes de entregarlas en su destino, Gifford las pasaba a Walsingham. Y es aqui donde la providencia hizo que Sir Francis conociera a Phelippes, un excepcional falsificador con una mente prodigiosa para la criptografia. Wlasingham tuvo que esperar 7 largos meses antes de que Phelippes desentrañara el cifrado de Maria (que cambiaba cada poco y es el "alfabeto" al que se refiere la carta). Pero una vez descifrado, en lugar de cortar las comunicaciones, siguió esperando el momento propicio. Esta es la carta con la que Walsingham tuvo la mejor oportunidad. Ordenó a Phelippes que creara la postdata marcada en negrita y, una vez que tuvo pruebas de la implicacion de la Estuardo en el complot, a la respuesta de Babington, solo tuvo que ir cosechando a los conspiradores (pues cómo iba Babington a oponerse a revelar su identidad a la mecenas del golpe).
Con las pruebas por escrito, Maria fue juzgada y condenada a muerte por decapitacion el 8 de Febrero de 1587. Se le concedio llevar un vestido rojo el dia de la sentencia, pues se consideraba martir católica.
 
Con todo y con eso, el de Babington no fue el ultimo de los complots contra la vida de la Reina (ni despues contra su sucesor Jacobo I, protagonista del conocido Complot de la Polvora de 1604), el buen hacer de Walsingham y su extensa red de espias, que cubria lugares tan apartados como Constantinoplas o Argelia y que contaba con gente tan prominente como Christopher Marlowe, propiciaron que el reinado de Isabel I durara mas de 40 años, todo un record para alguien que sufrió 12 grandes conspiraciones e incontables intentos de asesinato. El propio Walsingham, sin embargo, no llegó a ver el fin del reinado de Isabel, pues murio en 1590.

  • La Frase de Hoy: Hay menos peligro en temer demasiado, que en temer demasiado poco. Sir Francis Walsingham.
  • Para el que no lo Sepa: A pesar de que Maria fue ajusticiada llevando un vestido rojo, durante la mayor parte de su vida vistio el velo blanco de viuda de su primer marido, Francisco. Por ello, y a pesar tambien de que la leyenda se origino mucho antes del nacimiento de la Estuardo, aun hoy se tienen reportes de apariciones de la Dama de Blanco en el castillo de Tutbury, donde Maria paso dos años hasta que fue trasladada al Castillo de Bolton, donde algunos quieren ver la figura de la monarca.
Postdata creada por Philippes usando el cifrado de Maria (mas arriba).